Son muchas las horas que uno pasa en el trabajo. Y por eso creo que para sentirse feliz, es muy importante tener buena relación con los/as compañeros/as.  

En mi caso, el año pasado no pude tener mayor suerte. Soy muy afortunada de poder trabajar de lo que me gusta, pero más afortunada aún de haberlo hecho junto a ellos/as. Y es que desde que los conocí, demostraron ser buenos compañeros de trabajo,  de cafés cortos y largos, de anécdotas y chascarrillos, de cañas,  de bailes y  de risas. Además, ¡demostrado queda que algunos también lo son de viaje!  

Hablo de Alatz, Alba, Arantza, Ekaitz, Itziar, Maitane, Sandra, Sarai y Xabi, mis compis del viaje a Praga. Fuimos 10 los que, aprovechando el puente de carnaval, nos escapamos en gran familia a la capital Checa. Y como buenos profesores que somos, en la evaluación final, decidimos que un 10 es la nota que este viaje se merece. 

¿Quieres saber más sobre nuestro viaje de 4 días en Praga? ¡Pues sigue leyendo!  

10/02/2018 

Tras una mañana movidita con escala en Madrid, por fin llegamos a Praga, donde teníamos a dos señores muy majos esperándonos con sus furgonetas para acercarnos al apartamento.  

De camino, solamente con lo que se veía desde la furgoneta ya sabíamos que iba a ser un gran viaje. Praga es de cuento. Es una ciudad preciosa llena de castillos y palacios increíbles. Tiene una arquitectura digna de un cuento de príncipes y principesas y, esta vez, los protagonistas íbamos a ser nosotros.  

Entre una cosa y otra, llegamos bastante tarde y estábamos sin comer, así que lo primero que hicimos después de dejar las maletas en el apartamento fue ir a comer a un restaurante checo que había cerca del apartamento. 

Probamos uno de los platos más típicos de Praga llamado Goulash, una base de estofado de carne con vegetales.  

Tras descansar un poco y cenar unas pizzas en nuestra mesa larga del apartamento, decidimos salir y disfrutar de la noche checa. Fuimos a la Karlovy Lazne, una discoteca de 5 plantas en el centro de la ciudad. Sobra decir que nos lo pasamos increíble y que las fotos que sacamos a la noche quedan guardadas para el recuerdo.

11/02/2018  

Más o menos pronto por la mañana comenzó nuestra ruta por Praga. Lo hicimos con un free tour de WHITE UMBRELLA TOURS que empezaba a las 11h de la mañana en la Plaza Vieja. Fue un tour muy divertido con el que conocimos y disfrutamos mucho de la ciudad y de su historia.    Recorrimos la Ciudad Vieja, la Ciudad Nueva y el Antiguo Gueto Judío de Praga en unas 2 horas y media. La verdad es que me pareció un tour muy guay, así que ahí te dejo el link, por si te interesa. 

En la Plaza de la Ciudad Vieja es donde se encuentra el ayuntamiento con su maravilloso reloj astronómico, el cual no pudimos ver porque casualmente estaba en obras. Fue una pena, pero también la excusa perfecta para volver pronto a Praga. Este reloj muestra a cada hora en punto todo su repertorio y debe ser un auténtico espectáculo que yo, algún día veré.  Estando en este punto, se puede aprovechar para subir a la torre del reloj ¡en ascensor! Las vistas a la plaza son espectaculares. Está abierto todos los días de 9h a 22h (excepto lunes que abren a las 11h) y cuesta 130 coronas, que vienen a ser 5€. (80 coronas para estudiantes y niños).

Disfrutamos del resto de la plaza, nos hicimos fotos con la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn, con el meridiano que cruza la plaza y disfrutamos de la música en vivo.

 

Esta peculiar iglesia fue construida en el interior de un patio y esa es la razón por la que su fachada no es visible desde la plaza. Además, también es el origen de su nombre, ya que “Tyn” en checo significa “encajonado”.

Vimos el Teatro Estatal y de Mozartla Torre de la Pólvora, que era una de las 13 entradas a la antigua ciudad y a la que también se puede subir si se quiere por 90 coronas (3,50€), la preciosa Casa Municipal, la original escultura de Kafka, la Sinagoga de Pinkas y el antiguo cementerio judío, entre otros.(Son 6  sinagogas)

Me parece imprescindible visitar estos dos últimos sitios mencionados, ya que su historia nos impresionó muchísimo. Nosotros no pudimos hacer la visita por dentro porque teníamos poco tiempo para descubrir toda la ciudad y los horarios de apertura tampoco nos venían demasiado bien. Pero cuando vuelva, que lo haré, los visitaré seguro. La entrada cuesta 480 coronas, casi 19€, pero es una entrada combinada que te permite entrar a las seis sinagogas y al cementerio. Como truquillo, te cuento que en caso de haber cola en el cementerio, puedes ir a cualquiera de las otras sinagogas a comprar la entrada y así acceder al cementerio directamente sin hacer cola.

En las paredes de la sinagoga de Pinkas están escritos miles de nombres de los judíos víctimas de los nazis. También se guardan dibujos de los niños que estuvieron en el campo de concentración de Terezín. La verdad que la historia es terrible y sólo pensarlo se me ponen los pelos de punta.   

En el cementerio, aparentemente se estima que hay unas 12.000 estelas funerarias en las cuales descansan más de 100.000 judíos. Pero eso no es todo, porque en este cementerio hay varias capas de tumbas. Lo que significa que esa última cifra se puede duplicar o triplicar.

Al terminar el free tour, a eso de las 13.30h, nos dividimos en dos grupos, ya que algunos de nosotros queríamos disfrutar deambulando por la ciudad y otros querían hacer otro free tour que empezaba a las 14:30h. Eso sí, nos mantuvimos comunicados en todo momento vía Whatsapp.

Otro lugar imprescindible que llevé fichado desde casa y al que no dudamos en ir es la terraza de la foto de la cabecera del post y por la que algunos me habéis preguntado en Instagram.  Es un sitio muy fotogénico. Desde esa terraza siempre salen fotones y es que con esas vistas, no es para menos. Se trata de la terraza del hotel U Prince. Sí, ya sé. “¡Qué palo, yo a un hotel así sin más, no entro!” Pues entra. Sí. 

En la parte de arriba además de esta increíble terraza hay un restaurante en el que puedes comer, cenar o simplemente tomar algo. No hace falta estar alojado en el hotel para ello y estoy segura de que no te querrás marchar de ahí. ¡Son unas vistas que enamoran!

Tras descansar un poquito de nuestra ruta mañanera y disfrutar de las vistas y de la compañía en la terraza, continuamos paseando por la ciudad hasta que anocheció y volvimos a casa para cenar todos juntos en familia y contarnos las experiencias. 

12/02/2018

 Nuestro día comenzó prácticamente al medio día. Salimos a comer pronto, ya que a las 14:30h comenzaba nuestro tour “El Castillo de Praga y Malá Strana“.   

Para eso, cogimos el tranvía que nos acercaría hasta el castillo. Creo recordar que nosotros cogimos el 91 pero según he leído, tanto el 91 como el 22 te suben hasta la misma parada, la de Pražský hrad.  Allí tuvimos que pasar un control de seguridad para poder entrar al recinto del castillo y después de eso, ya pudimos comenzar a disfrutar del tour por él.

Dentro del castillo está el palacio real, la catedral de San Vito, considerada una obra maestra del gótico y el callejón del Oro una calle con preciosas casitas donde vivió Franz Kafka.

Continuamos caminando hacia la salida del castillo para bajar a la zona de Malá Strana por las escaleras de Zamecke Schody y justo antes de llegar a las escaleras, nada más salir por la puerta del castillo, nos encontramos con una increíble panorámica de Praga. Sin duda, otro imprescindible si sois unos enamorados de las panorámicas como yo. 

Ya en la zona de Malá Strana, uno de los distritos más antiguos de Praga, visitamos el famoso muro de Jonh Lennon y terminamos la ruta en la iglesia de Santa María de la Victoria y San Antonio de Padua, visitando el niño de Jesús de Praga.

Para cuando salimos de esta última Iglesia ya era de noche y el frío era horrible, así que entramos a una cafetería que había justo en frente a tomarnos un chocolatito y entrar un poco en calor. También fue el momento en el que todos aprovechamos para mirar los móviles ya que por fin era posible sacar las manos de los bolsillos y quitarnos los guantes sin morir de la congelación de manos. Y este fue el resultado. Prometo que no es una foto preparada aunque lo parezca.

De camino a casa compramos unos churritos riquísimos rellenos de chocolate blanco para merendar. Se llaman Trdelník y están realmente buenos. Tienes que probarlos. Están por todo Praga, así que es muy fácil encontrarlos, eso sí, mientras buscaba el nombre del churrito (que ya no me acordaba) he descubierto que en realidad, es de origen húngaro, como el Goulash.    Después de descansar un poquito en el apartamento, aprovechamos la última noche para salir a tomar algo. Y la verdad que los bares que nos íbamos encontrando tenían un rollo muy guay y muy buena música. Eso sí, cerraban bastante pronto y más teniendo en cuenta que era martes. 

13/02/2018

Aprovechamos la última mañana para pasear por la parte vieja, hacer algunas compras y algunas fotos en el increíble Puente de Carlos que aunque lo habíamos cruzado varias veces, aun no teníamos fotos en él, ya que siempre estaba repleto de gente.

Si tienes más tiempo para disfrutar de Praga, te recomiendo pasear por el río Moldava en barco, visitar el monte Petřín o el campo de concentración de Terezín.

Nuestro viaje a Praga llegó a su fin y nuestro vuelo a Bilbao hacía escala en Bruselas. Allí disfrutamos de un precioso atardecer desde el aeropuerto en el que además, había un piano que Xabi aprovechó para regalarnos una bonita canción improvisada. Broche final para un viaje perfecto.