Hacía tiempo que teníamos pendiente una excursión al desfiladero “Gorges de Kakouetta” pero todavía no habíamos encontrado el momento oportuno hasta el pasado domingo día 9.


Este desfiladero se sitúa en el País Vasco Francés (Francia), en el municipio Zuberotarra de Sainte-Engrâce más concretamente y está formado por el río Uhaitza.
Es una ruta preciosa, muy fácil de hacer, llena de cascadas y alguna que otra cueva. En total, son unos 4 km y medio aproximadamente (ida y vuelta).


Nosotros, desde Bilbao, fuimos dirección Donostia, cruzamos la frontera y así, siguiendo el GPS, llegamos por fin al parking de las mencionadas gargantas. 3 horas y media de viaje. 
Se podría decir que fue un poco locura ya que iba a ser un viaje de ida y vuelta y en total salían unas 7 horas de coche para disfrutar 2-3 horas de ruta, pero bueno. Hay que hacer locurillas de estas de vez en cuando, ¿no creéis?


Tras aparcar en el parking y ver el cartel que en la foto os muestro, tomamos el primer camino a la derecha. Y … ¡No señores/as! Por ahí, no es.
Hay que seguir unos 500 m hacia delante, todo recto por el caminito que bordea la carretera. (Fijaros que está escrito en el cartel pero… esto nos pasa por ir de listos y no leer).



Total, el camino que tomamos al principio no es el que tenéis que tomar vosotros en caso de ir. Pero, os podemos asegurar que es un camino lleno de flora y fauna. Os dejo las pruebas:

Después de calentar bajando y subiendo cuestas que no llevaban a ningún sitio (o por lo menos no a donde nosotros queríamos), tomamos por fin el camino correcto. 
Allí, hay un bar en el que hay que comprar una entrada que cuesta 6€ por persona y así, ya os dejan pasar por la puerta de hierro que da comienzo a la dichosa ruta. (El bar del que os hablo, es un Bar Bar. No un Bar de chiringuito, que también hay. Encontraréis un cartel como el de la foto de al lado, bajáis la cuesta, y ahí. Ése es el bar).


La ruta, como decía antes, es preciosa. Es un desfiladero muy estrecho y con mucha humedad. Da la sensación de estar en Thailandia. (Nunca he estado. TODAVÍA. Pero… yo creo que tiene que ser así). Es muy verde, muy húmedo y con el río sonando por todo el camino. Me encanta. 

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Si vais en un día de calor, podéis llevar bañador y daros un chapuzón en el río, en alguno de los pozos que se crean durante la ruta. Yo llevé el mío pero… aunque hacía buen día, no hacía tanto calor como para eso.

 
Probablemente, si vais en primavera, el caudal del río será mayor a causa del deshielo y las cascadas serán más impresionantes. Pero eso sí, en esta época del año, lo del baño ya… creo que tendríais que descartarlo.

La ruta finaliza al llegar a una pequeña cueva sin salida. Así que no hay pérdida. Llegas allí y ya sabes que hay que dar la vuelta para volver.


Cerca de estas gargantas también está la pasarela d’Holzarté. Con un puente colgante impresionante de unos 70 metros de largo y 200 metros de caída. Nosotros no tuvimos el placer de visitarlo pero, ahí os dejo la idea.


Para la vuelta, al señor conductor de primera se le ocurrió volver por Ochagavía. Las vistas hasta cruzar la frontera francesa-navarrica fueron impresionantes. Volvería mil y una veces por ahí pero, la duración del viaje fue mucho más larga. Perdí la cuenta de las horas que tardamos en llegar. Eso sí, si no tenéis prisa, merece la pena.

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